MARIPOSAS EN LIBERTAD. Un cuento infantil sobre niños, mariposas y respeto por la naturaleza
🦋 MARIPOSAS EN LIBERTAD
A veces, las historias nacen contemplando lo que sucede alrededor.
Niños jugando, pajaros en su nido, familias paseando con sus mascotas, bellas mariposas volando entre las flores.
Tres niños admiran las mariposas, que revolotean, se afanan en atrparlas hasta que se dan cuenta que no es necesario…
🦋 🌸 🌺 🌼 🦋
🦋 MARIPOSAS EN LIBERTAD
Una mañana luminosa, un grupo de niños juega en el jardín.
Las flores se abren como sonrisas y, entre ellas, vuelan mariposas de muchos colores.
—¡Mira esa!—Dice uno señalando al cielo.
—¡Y aquella!—. Responde otro, dando un pequeño salto.
—¡Todas son muy lindas!—Dice la niña.
Las mariposas van y vienen, suaves como el viento. Los niños, emocionados, corren tras ellas.
—¡Quiero atraparla! —dice el primero—. ¡Es tan hermosa!
Entre todas, una gran mariposa amarilla llama su atención. Sus alas brillan como el sol y vuela un poco más alto que las demás.
Los niños intentan alcanzarla: corren, estiraron las manos, ríen… pero la mariposa siempre se aleja un poquito más.
Cansados, se detienen. Entonces uno de ellos dice en voz baja:
—Tal vez no quiere que la atrapemos.
—Estoy pensando que si tocamos sus alas, podemos dañarlas… y ya no podrá volar—. La niña los mira a ellos y luego a las mariposas.
—Creo que es mejor solo mirarlas—. El tercero sonríe.
Los niños asienten con expresión de felicidad y comprenden algo importante. No necesitan tenerlas en sus manos para disfrutarlas.
Se sientan sobre el pasto, en silencio. Desde ahí, observan cómo las mariposas danzan entre las flores, libres y felices.
La gran mariposa amarilla pasa frente a ellos una vez más, casi parece que les da las gracias.
Después los niños siguen corriendo, riendo y jugando, se dan cuenta que a veces, amar también es saber dejar ir y disfrutar con los ojos y el corazón.
🦋 🌸 🌺 🌼 🦋
Alas que no se tocan,
manos que aprenden a esperar.
La belleza sigue su camino
cuando se le permite volar.
🦋 🌸 🌺 🌼 🦋
Este cuento nos recuerda que cuidar también es respetar, y que muchas veces el mejor regalo es mirar, sentir y dejar ser.
Mamá búho

Comentarios
Publicar un comentario