🌟 LA NIÑA QUE SUEÑA CON VOLAR
Hay sueños que llegan de noche… y otros que llegan cuando el corazón está despierto.
Desde niña he creído que la imaginación es un puente hacia la magia. Que los sueños pueden abrir alas, y que la vida siempre guarda un espacio secreto para asombros y milagros cotidianos.
Este cuento nace de esa certeza.
De la alegría de soñar con volar.
De la amistad pura que solo un perrito puede dar.
Y de esa sensación de libertad que sentimos cuando el viento nos acaricia la cara, aunque estemos todavía con los pies en la tierra.
Hoy te invito a volar con Mirari y con Chak, su fiel compañero.
A recordar que lo imposible también sueña con nosotros.
Y que a veces… solo necesitamos creer un poquito más.
Porque cuando el corazón se atreve,
la magia siempre responde.
✨ Bienvenidas y bienvenidos a este vuelo 🕊️🐾
🌟LA NIÑA QUE SUEÑA CON VOLAR
Hay niñas que sueñan con mundos de colores.
Hay niñas que sueñan con estrellas y mariposas.
Y hay una niña que sueña… con volar.
Se llama Mirari y cada noche, antes de dormir,
cierra los ojos y se imagina
despegando como un pájaro feliz,
tocando el cielo con los dedos
y dejando que el viento le cante suavemente.
A su lado siempre está Chak,
su perrito, leal, alegre y de ojos brillantes.
Chak no habla, pero entiende todo.
Especialmente los sueños.
Una mañana clara, Mirari amarra sus tenis,
abre la puerta de casa y corre al jardín con Chak.
El pasto brilla con gotitas que parecen estrellitas.
El aire huele a flores y a promesa.
Mirari respira hondo.
Siente cosquillas en la panza.
Algo diferente vibra en su corazón hoy.
—¡Vamos, Chak! —dice riendo—. ¡A correr rápido!
Y corren.
Corren muy, muy rápido.
Tanto, que el mundo se vuelve luz alrededor.
Y entonces…
¡ Sucede!
Sus pies ya no tocan el suelo.
Chak ladra emocionado porque él… ¡también flota!
—¡Chak, estamos volando! —grita Mirari.
El viento les acaricia la cara.
Sus brazos se abren solos.
El corazón late como tambor feliz.
Suben entre las ramas de los árboles,
se asoman desde arriba al techo de su casa,
pasan sobre el parque saludando a los columpios,
y dan vueltas suaves como mariposas.
Chak ladra a una nube
y la nube parece responder
con una risita blanca y suave.
Más alto.
Más libre.
¡Más magia!
Una parvada de aves los acompaña,
y Mirari mueve los brazos imitándolas,
dejando que el cielo la guíe,
como si siempre hubiera pertenecido allí.
El mundo desde lo alto es hermoso…
verde, dorado, multicolor… infinito.
Pero lo más hermoso es:
Su certeza en su pecho de que los sueños
no son solo para dormir…
Hay sueños que nacen para volverse reales.
Al bajar, Mirari abraza a Chak con fuerza.
—Gracias por volar conmigo —le susurra.
Chak responde moviendo la cola,
el amor no necesita palabras.
Desde ese día, cada amanecer trae un secreto:
la magia existe
y vive en quienes se atreven a soñarla.
Y cada vez que Mirari cierra los ojos…
el viento vuelve a cantar su nombre.
✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨
✨ Y tú… aún con los pies en la tierra,
si hoy crees un poquito más…
¿también podrías volar? ✨
✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨ ✨
📝 soñar, creer, volar.
Si hoy miras al cielo y decides soñar,
si dejas que el viento te enseñe a jugar,
si cierras los ojos con ganas de amar,
y crees un poquito más…
Quizá, solo quizá…
también podrías volar. ✨
Autora de cuentos infantiles
Mamá Búho Cuenta
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